En un entorno íntimo, Margarita Laso dio lo mejor de sí en La Parcería Madrid

Texto: Deysi Chuquirima-Fotos: Salgado Albán.


La reconocida cantante, poeta y escritora ecuatoriana Margarita Laso se presentó en la capital española el pasado jueves 7 de agosto al frente del “Margarita Laso Trío”. La jornada abrió con la participación de su hija Rafaela, quien aportó un estilo propio y fresco para luego sumarse en el acordeón y los coros, mientras que su esposo y director musical la acompañó en la guitarra.

Tras bajar del escenario, la artista nos recibió con la calidez que la caracteriza. En esta conversación nos habla sobre su proceso creativo, la experiencia de llevar la música ecuatoriana al extranjero y la importancia de mantener vivo el cancionero nacional.


¿Cómo se ha sentido en este escenario y qué significa para usted presentarse en un lugar tan pequeño y acogedor?

Bueno, este lugar tan cálido, lleno y amoroso nos ha recibido con mucho afecto. Parece como si una viniera a su propia casa y recibiera un abrazo fraterno. Se propuso un concierto íntimo, acústico y casero; se trata de encontrar otras esferas de la comunicación musical y, desde la intimidad, volver a encontrarme con el canto colectivo.

En esta ocasión la vimos acompañada de sus seres más cercanos. ¿Cómo es la experiencia de trabajar bajo la dirección musical de su esposo y contar con la energía creativa de su hija?

Es como sacar a la familia al escenario. Mi esposo es el director musical, hace los arreglos y todo, algunas veces me reprocha un poco porque le pongo en la guitarra, pero le digo que con esa guitarra estoy más acompañada. Por otro lado mi hija desarrolla su propio proyecto, pero también contamos con su afán, apoyo y energía en el escenario.

Recientemente formó parte de un festival internacional importante, La Mar de Músicas. ¿De qué manera percibieron la acogida de la música ecuatoriana por parte del público español?

Un festival muy importante, al que asistieron destacados un grupo de artistas ecuatorianos muy importantes como Swing Original Monks, Papaya Dada, LaTorre, los Humazapas, los Jatun Mama, Lolabúm y San Pedro Bonfin, exponentes de las generaciones más jóvenes. Me alegra profundamente haber llevado nuestra música a ese escenario en el que tratamos de reunir parte de nuestro cancionero y difundirlo ante nuevas audiencias. Además, valoro mucho el reencuentro con la comunidad ecuatoriana en el exterior. España es un territorio caracterizado por su gran apertura cultural, y cuenta con un público cálido en un entorno cosmopolita. Llevar nuestra bandera y hacerla resonar en un espacio tan diverso me genera un inmenso orgullo.

Usted se desempeña en la escritura, el canto, y la artesanía. ¿Cuál de estas facetas considera que define más su esencia?

Creo que la canción y la escritura tienen que ver con la palabra, con este fuego y esta necesidad de expansión, de tocar a otros y comunicarse. Por otro lado, me gusta mucho trabajar la cerámica, me parece que es un camino de lo ancestral. pero en el fondo todas se entrelazan entre sí porque nacen del mismo deseo de crear.

¿Cómo decide qué temas incluir al momento de elegir las canciones para un concierto?

Traemos algunas canciones que son tal vez menos populares, combinadas con lo que llamamos himnos contemporáneos, que llegan a serlo a través de las décadas y de las múltiples interpretaciones. Como intérprete, es muy importante tener un banco de canciones nuestro y tratar de poner dentro de ese banco estos pequeños aportes.

¿Cómo podemos asegurar que estos cancioneros lleguen de forma efectiva a las nuevas generaciones?

Mi tarea ha sido vincular a los abuelos con los nietos a través del canto. Es muy importante reconocer estas canciones como algo que nos pertenece, que es parte de nuestra historia común y de nuestro paisaje.

En el concierto mencionó a su padre. ¿De qué manera influyó en el desarrollo de su carrera musical?

Mi papá era una figura muy amorosa pero también muy intensa en su sensibilidad y pasiones, le encantaba la música. Ahora me viene un recuerdo, una vez lo vi cantar en la cocina y sentir que se trasladaba a otro mundo.

Usted ha compartido escenario con muchos artistas, entre ellos la gran Paulina Tamayo, quien lamentablemente ya no está con nosotros. ¿Qué recuerdos especiales le evoca?

Siempre es un orgullo pertenecer a esta generación de músicos. Hay figuras muy importantes, pero Paulina lideraba, en estos últimos años, creció para liderar el canto popular vinculado a la tradición, y eso nos unía mucho. Siempre tuve una enorme admiración por su temperamento, su voz y su oído musical, cuando hablamos de cancionero o banco de canciones, Paulina era imbatible. Su pérdida, además de repentina, fue muy dolorosa.

El deporte está presente en sus composiciones, como en su más reciente tema, “Sueño tricolor”. ¿Qué emociones la llevaron a componer esta canción?

Esta canción me evoca por supuesto a mi padre, pero de forma muy especial a mi hermano y a su voz. Siempre digo que la voz es un instrumento de esperanza que nos conecta con los demás, y la forma en la que los deportistas han sabido conectar esa esperanza en el país es algo que admiro profundamente.

Admiro el corazón del deportista, a quienes llevan nuestra bandera y a esos luchadores solitarios que posicionan a Ecuador en el mapa. Ver de repente la bandera ecuatoriana genera un momento de profundo orgullo y alegría; puede parecer efímero, pero es una emoción que permanece para siempre en el corazón.

¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones de artistas que buscan abrirse camino con la música nacional?

Les diría que persistan y, sobre todo, que amen profundamente lo que hacen. Que tengan la firmeza de creer en nuestro potencial, en que poseemos una voz propia y un rol clave que desempeñar hoy en día. Nada se compara con la calidez de este encuentro y este abrazo colectivo, en la realidad actual de un país tan roto, la música funciona como ese pequeño tejido capaz de consolarnos y, ojalá, de renovar nuestras fuerzas.


Sueño tricolor, con letra de Margarita Laso y música de Pablo Valarezo, y la participación especial de Alfonso Laso, mi hermano, y PINXAME en los coros, es la canción que hemos hecho para la Selección Ecuatoriana de Fútbol, de cara a este Mundial 2026. Hemos pensado además en la hinchada que acompaña a la Tri cuando sale del Ecuador. Migrantes de todas partes que navegan la ilusión futbolera de todos. Vuelvo a decir que nuestro paisaje puede ser descorazonador. Y, sin embargo, creo que la Selección nos regala ahora este Sueño tricolor. Las coristas de PINXAME son Rafaela Valarezo y Jabiera Guerra. Tenemos algunas narraciones de Alfonso y el arte visual de Joaquín Laso. «Las cuartetas las he armado para saludar a esta fantástica formación de jugadores y a estos sueños que hacen fila para entrar en los estadios».