En pleno centro de Madrid, las luces de Navidad iluminan cada rincón con destellos dorados, blancos y azulados que cuelgan sobre las calles estrechas y los grandes ejes peatonales. La Puerta del Sol se convierte en el punto principal de la visita: su enorme árbol navideño, brillante y perfectamente simétrico, atrae a cientos de personas que se detienen a fotografiarlo.
Las fachadas históricas lucen cortinas de luz y figuras festivas, mientras que el ambiente está lleno de murmullos, risas y villancicos que se mezclan con el sonido del metro que sube desde el subsuelo. El centro está abarrotado de gente, familias, turistas y grupos de amigos avanzando lentamente por la plaza, asombrados por el espectáculo de luces que envuelve la ciudad.
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